Amnesia

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Michelle tenía solo 7 años cuando se lo dijo a todos en su barrio, se lo comentó también a mami, papi y los abuelos. En las escuelas redactó composiciones, realizó dibujos y, en algún que otro matutino, recitó poemas al respecto. Cuando la adolescencia arribó se volvió su cruzada personal y libros fueron devorados, maestros interrogados, nubes estudiadas, parques recorridos ¡Ido-Ida-Idos-Idas-Ando-Endo! Para el momento en que los veinte años tocaron a su puerta las burlas, incomprensiones, cinismo, derrotas y decepciones habían surtido efecto: en su memoria no quedaba huella del duende de la barba azul.