Destellos

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Todo era oscuridad. Una pequeña luz despertó, tímida. Y las tinieblas cesaron. La luz adquirió mayor fulgor y centelló plenamente durante segundos. Al cabo de un breve tiempo su intensidad fue menguando: volvía a ser pequeña, tímida. La luz se apagó. Todo fue oscuridad.
―Eso es la vida ―dijo la luciérnaga.