La persistencia del oro

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Pa´, ¿quién es el tipo que nos mira con rabia desde el otro lado del río?, pregunta el muchacho con ganas de dar pelea al desconocido. Idelfonso Gómez, que anda buscando oro después de muerto, responde su padre sin aflojar el paso. El pobre no sabe que en Cáceres hace rato se acabó el oro, agrega antes de adentrarse en la montaña. ¿Y cómo es que sigue buscando si está muerto?, pregunta otra vez el muchacho asustado por esa manifestación sobrenatural que su padre tomaba tan a la ligera. Porque la persistencia del oro es muy fuerte, mijo, responde como si estuviera seguro de que la fiebre del oro es más fuerte que el deseo de venganza.
¿De dónde lo conocías?, pregunta el muchacho mientras se persigna por tercera vez. Yo mismo lo maté cerca de la desembocadura del Tarazá, responde su padre sin inmutarse. Creo que fue por quitarle un puñado de oro hace ya doscientos años.