Mi abuelo Cintio

Ahora que ocupamos, como altos extranjeros, su lugar y su patria indecibles; ahora que no puede rectificar a quienes digamos “él fue así”; ahora que ha cumplido o cumple el trabajo de su alma, o por lo menos se ha vuelto totalmente exterior como esta luz, me complace imaginarlo con un gorro tradicional pero de una tradición imprecisable, con el que sale en el cuadro, pero esta vez sentado al pie de un árbol por cuyas ramas entrelazadas pasan suavemente las cuatro estaciones a la vez, tocando su violín.
Por: José Adrián Vitier
Tomado de: OnCuba
28 de septiembre de 2016

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