Menta

Nuestro personaje vive en un apartamento del último piso. Merienda un caramelo y arroja al vacío la envoltura tras convertirla en una diminuta esfera. La pelotita cae justo sobre el ojo del conductor de un auto que desvía el rumbo, roza un muro y se araña. El tipo llega malhumorado al hospital a cumplir su faena como cirujano, pica donde no debe a un paciente y lo manda a terapia intensiva. La madre del enfermo se ataca de los nervios y prende candela al almacén del centro hospitalario.

Diámetro

Ese día, Ernesto vio dos cartas bajo la puerta. Alegre, reconoció el sobre de una, y rápido abrió la otra. Esa decía: Llegaron las cartas. Nos vamos. Firma: Todos.
Abrió la puerta. No había nadie. Ni vecinos, ni vendedores ambulantes, ni los muchachos de la esquina. Nadie. Fue hasta casa de Mandy, de Odalys, de Iván, de Beto, corriendo por las calles desiertas, sin tráfico, viendo los parques vacíos, las casas cerradas. Se detuvo. Miró los sobres y comenzó a llorar y reír a la vez, sintiendo que lo hacía por adelantado.

Traición

Por: 

Empezamos a discutir ya cruzando el  cementerio. Digo discutir por decir algo, porque yo casi no podía hablar de la rabia, y ella no dijo nada en todo el camino. Acababa de sorprenderla besando a otro hombre, y en realidad no había mucho que decir. Ya cerca de la puerta ella aceleró el paso, ansiosa por llegar al apartamento que ya no era mío, y yo di la vuelta para desandar lo andado. Apenas había caminado unos metros cuando reparé en el hombre.

Páginas