Menos tres

Hoy Mario recibió un nuevo telegrama. Me lo entregó intacto y se quedó a ver cómo mis tijeras lo transformaban en muñequitos de papel.
Una hora después llamaron a la puerta y Mario regresó con otro sobre. Esta vez salieron muñequitas, una tira de cuatro muñequitas idénticas. A la hora siguiente sonó el timbre y así, cada sesenta minutos, comenzaron a llegar los telegramas, y yo, a recortar patos, a recortar perros, a recortar gallos, pavos reales, palomas, casas, sombras o cualquier cosa que se me ocurriera.

Marlen y Tatiana

Gorky aporrea su guitarra mientras el público estupefacto lo lacera con la mirada, no pueden creer lo que acaba de vociferar aquel pequeño engendro de pelo desgreñado a medio crecer. Oropesa se da vuelta para observarlo por encima de sus gafas al mismo tiempo que gruñe una palabrota entre dientes. ¿Qué coño le pasa a ése? —aúlla Mundy a su espalda. “Marlen y Tatiana son dos chicas sanas” —recibe como respuesta desde el escenario y los valientes ubicados en las primeras filas comienzan a romper la inercia moviéndose poco a poco al ritmo de la música.

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