Bill

Tengo un cadáver insepulto. Me lo encontré en el patio, y desnudo. Lo llevé a mi habitación, lo acosté en la cama y, mirándolo largamente, decidí llamarle Bill. Pensé en salir a buscarle alguna ropa, pero se veía mejor así. Ya no estaba sola, el nuevo habitante hizo mi vida más entretenida.

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