El dinosaurio

Se sintió un poco nervioso. Hoy demostraría que todos estaban equivocados. Él no era la prolongación de un sueño. Ya lo había decidido. Me comeré al hombre, se dijo, la idea le tranquilizó por un momento, después recordó algo terrible. El hombre estaba dormido. 

Fabulación 21

Un hombre de la Edad de Piedra, sentado frente a una hoguera, asaba una pierna de ciervo, pero en realidad pensaba en cómo podría ir a la luna, que brillaba hermosa, como una lumbre divina en el firmamento. Cincuenta mil años después, en la sala de una casa levantada en el mismo sitio donde una vez brilló la hoguera, un hombre miraba en la prensa las noticias del espacio interestelar, donde insertaban la fotografía de una luna inmensa; pero en realidad pensaba en cómo conseguir un pedazo de carne. 

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