La espera

La casa no es grande, sin embargo produce esa impresión. Están sentados uno frente al otro. Sobre la mesa, tres platos, dos de los cuales están llenos, el otro, inmaculado. Llevan más de una hora observando la silla y el plato vacíos. A la derecha de él, un radio Selena que de cuando en cuando emite algún estertor. Entre ambos, una cazuela con un cucharón de mango de madera. Encima, una sola bombilla acentúa la penumbra.
Él fuma.
Ella se esfuerza en sintonizar alguna emisora.
Lejos, en la iglesia, las campanas aúllan la medianoche.

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