El reloj

Yo vivo en un sitio  muy especial. Es el único lugar de Cuba donde cae nieve en invierno y los dependientes son siempre amables. Todo gracias a los Cuentos. Sí, además de personas y animales, en mi Ciudad viven Cuentos. Es culpa de ellos que todo sea tan loco por aquí, y que a veces pasen cosas tan extrañas como cuando se detuvo el tiempo. En el centro de nuestra plaza hay un enorme Reloj de Arena. Según el maestro de historia, el fundador lo construyó primero, y alrededor suyo hizo todo lo demás.

Diálogo

—Te estaba esperando… —apagó el televisor desde el sofá.
—He tenido un día terrible —con un beso macilento.
—…quiero que me lleves a comer fuera…
—¿Te imaginas? ¡Tres reuniones…!
—…estoy loca por un filete mignon…
—…la primera fue a las ocho: el desayuno con vinagre.
—…acompañado de un buen vino tinto…
—El señor González estaba de muy mal humor…
—…con un entrante de hors d´oeuvres. Pediré ensalada de espárragos…
—…debo entregarle un informe mañana y tengo los papeles desparramados.

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