Amenazas que se repiten en el presente

Versión para imprimirVersión en PDF

Eric Vuillard y Olivier Guez, ganadores de los premios Goncourt y Renaudot
Los escritores distinguidos por dos de los premios más prestigiosos en Francia están unidos por su temática. El orden del día narra la llegada al poder y el apoyo de los industriales a Hitler; La desaparición de Josef Mengele sigue el camino del criminal  nazi.
Por: Silvina Friera
Tomado de: Página 12
10 de noviembre de 2017

El ascenso del nazismo y los últimos años del fugitivo médico de Auschwitz, apodado “el Ángel de la Muerte”, son los temas centrales de las novelas ganadoras del Goncourt y del Renaudot, dos de los premios más prestigiosos en Francia, que se dieron a conocer ayer. Se trata de L’ ordre du jour (El orden del día) de Eric Vuillard y La Disparition de Josef Mengele (La desaparición de Josef Mengele), de Olivier Guez. La primera, en apenas 160 páginas, narra la llegada al poder en Alemania de Adolf Hitler y el apoyo sin grietas que los industriales alemanes otorgaron a la maquinaria de guerra nazi. Hitler, flamante canciller alemán, convoca a 24 dirigentes de empresas, como Opel y Siemens, para pedirles financiamiento. Aportar dinero y obedecer fue una suerte de lema medular de estos empresarios, que creían que el nacionalsocialismo espantaría a los comunistas y permitiría que se beneficiaran de una nueva era de prosperidad económica. De ese modo, Vuillard pone el dedo en dos llagas: la complicidad empresarial y los mecanismos del olvido. El escritor francés recuerda que esas mismas empresas siguen fabricando “nuestros coches, nuestras lavadoras, nuestros productos de limpieza”.

Vuillard, nacido en Lyon el 4 de mayo de 1968, ha publicado novelas históricas como Conquistadors, en la que explora la colonización de Perú. En La Bataille d’Occident se centró en la Primera Guerra Mundial y en la más reciente, 14 juillet, reflexiona sobre la Revolución Francesa. La única obra del escritor francés traducida al español es Tristeza en la tierra, publicada en Errata Naturae, en la que apela a la figura de Buffalo Bill como símbolo de la incipiente sociedad del espectáculo. L’ordre du jour, publicada por Actes Sud con una primera edición de 25.000 ejemplares que se multiplicará por diez o hasta por veinte por obra y gracia del Goncourt, será editada por Tusquets en España y América Latina el próximo año. “La historia siempre es otra manera de observar el presente. Por supuesto, el mundo de hoy es radicalmente distinto del de los años 30. Y, sin embargo, las coordenadas se parecen. Somos testigos de un ascenso de la autoridad y del racismo, y también de la fuerte influencia de las finanzas y de un empeoramiento de las desigualdades”, dijo Vuillard al diario Le Figaro. “Con este libro, he querido seguir el desarrollo de los términos medios, las palabras razonables, las negociaciones entre personas responsables que permitieron que se instalara el fascismo”, explicó el escritor, que además ha dirigido dos películas: L’homme qui marche y Mateo Falcone.

“Elegí el estilo más sobrio, el más seco, el más difícil”, afirmó por su parte Olivier Guez sobre La Disparition de Josef Mengele (Grasset), que también será publicada por Tusquets en 2018. La novela premiada con el Renaudot es el resultado de tres años de escritura e investigación de Guez (Estrasburgo, 1974), sobre todo en Brasil, donde el escritor visitó la granja en la que Mengele vivió escondido antes de morir en 1979, a los 68 años, en una playa de Bertioga (San Pablo). Para hablar del médico de Auschwitz, un “tipo sucio”, conocido por sus experimentos con gemelos que seleccionaba en la rampa de la cámara de gas, “no se trataba de hacer metáforas”, planteó el escritor. “Los médicos nazis no veían a los deportados como hombres, para ellos eran literalmente ratas de laboratorio, bacterias que tenían que ser erradicadas”, precisó el flamante premio Renaudot. En esta novela de “no ficción”, escrita sin adjetivos, Guez sigue a Mengele en su huida desde que llegó a Argentina en 1949, hasta su paso por Paraguay y finalmente Brasil, donde se escondió parar evitar correr la misma suerte que el nazi Adolf Eichmann, capturado en Buenos Aires por agentes secretos israelíes en 1960.