Cinco años sin Carlos Fuentes

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La región más transparente (1958) y La muerte de Artemio Cruz (1962): dos momentos cruciales que anuncian la renovación de la novelística hispanoamericana. Precursoras del boom de la novela hispanoamericana. La ciudad, protagonista de una crónica en que aristócratas, nuevos ricos, políticos, prostitutas y obreros se refugian en su sombra de quimérica modernidad. Paradojas de la historia reciente de México develadas por un político que agoniza. Carlos Fuentes es el narrador joven mexicano más trascendente de los años 60 después de los cauces significativos de Rulfo.
Por: Carlos Olivares Baró
Tomado de: Cubaencuentro
15 de mayo de 2017

Carlos Fuentes (Panamá, 11 de noviembre de 1928 – Ciudad de México, 15 de mayo de 2012). Mediodía, martes, 15 de mayo de 2012: muere el autor de Aura. Hojeo la edición conmemorativa de ediciones Era por los 50 años de su aparición: llaves, cruces, bordones de encajes, baúles, alas, tridentes, naipes púrpuras en los lilas… Estampas arropantes de Vicente Rojo: un corazón de oro atravesado por una espada-cruz en la delantera y un pequeño ojo de florecitas grises en la contraportada. Aura-Consuelo/Felipe-Llorente: Donceles 815, legajos empolvados, sombras, relojes… El corazón conjetura un viaje por el tiempo. Las llaves abren cerrojos de bronce. Felipe Montero besa los labios blandos de Aura. El fuego acrisola la alucinante risa de Consuelo.

La región más transparente (1958) y La muerte de Artemio Cruz (1962): dos momentos cruciales que anuncian la renovación de la novelística hispanoamericana. Precursoras del boom de la novela hispanoamericana. La ciudad, protagonista de una crónica en que aristócratas, nuevos ricos, políticos, prostitutas y obreros se refugian en su sombra de quimérica modernidad. Paradojas de la historia reciente de México develadas por un político que agoniza. Carlos Fuentes es el narrador joven mexicano más trascendente de los años 60 después de los cauces significativos de Rulfo.

Cinco años de aquel mediodía que entristeció a los lectores de la América Hispana: plaza que el autor de Una familia lejana (1980) tomó como residencia de personajes sustanciales del imaginario latinoamericano. Sus libros abrieron nuevas coordenadas a la literatura castellana: mirada sobre México en que lo asombroso, el albor y la sombra se entrecruzan en atajos donde el hombre mastica el abandono y la refulgencia. 1967 es un año de luces para las letras castellanas: aparecen Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, y Cambio de piel, de Carlos Fuentes. Lo real se entreteje con lo naturalista en un gran mural de analogías: el volcán deposita sus cenizas sobre la llanura, y el polvo tiñe las aguas de los riachuelos de Macondo. Dos novelas refundadora de nuestra América.

Terra Nostra (1975) se alza en 1977 con el entonces prestigiado Premio Rómulo Gallego. Mosaico de referencias culturales en que historia y literatura dialogan bajo la mirada del mito y la ontología. Ceremonia y establecimiento de América. Rigurosa puesta en escena del poder vertical y absoluto en la historia de Latinoamérica. Para muchos, la mejor novela del autor de Gringo Viejo (1985). Dos ensayos sustanciales: Cervantes o la crítica de la lectura (1976) y La gran novela latinoamericana (2011). Ya desde los cuentos de Los días enmascarados (1954), Fuentes venía acechando los responsos de un México contrariado en su propia glosa histórica: lo apócrifo en cruzamiento con las mitologías maya y azteca en visión surrealista de una orquídea tropical brotando de una rabadilla, y un hombre que persigue una boca escapada de un cuadro hasta el choque con dos divinidades fatales. Nacionalismo y literatura fantástica.

Arquitecto del boom, fue uno de los primeros literatos latinoamericanos que defendió la autonomía creativa como una actividad de rigor profesional. Amigo de los principales exponentes de la nueva novela hispana (Gabriel García Márquez, José Donoso, Mario Vargas Llosa, Julio Cortázar…), se convirtió en figura animadora de la narrativa latinoamericana de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado.

Premio Príncipe de Asturias de Las Letras (1994), Gran Oficial de la Orden de la Legión de Honor de Francia (2003) y Gran Cruz de la Orden de Isabel La Católica (2009), entre otras condecoraciones; en los últimos 20 años su nombre aparecía en la lista de los candidatos al Premio Nobel de Literatura.

Cinco años sin Fuentes y su ausencia se resiente: Artemio Cruz no ha muerto todavía, una granizada acre se cierne sobre la realidad mexicana, Ixca Cienfuegos vocea milagros en los atardeceres angustiosos, Consuelo se pasea con la máscara de Aura por la calle De Donceles, Felipe Montero es una sombra sobre el tiempo… En sus dos novelas póstumas Federico en su balcón (2012) y Aquiles o El guerrillero y el asesino (2016) se proyecta a sí mismo en el mercurio para mirar a México y Latinoamérica en las convulsiones de su destino.