Se publica la obra de la poeta Fina García Marruz sobre la figura de Quevedo

Versión para imprimirVersión en PDF

El crítico mexicano Adolfo Castañón califica el libro ahora publicado de deslumbrante y lapidario, una obra "de las más ambiciosas y significativas entre las producidas por el ensayo crítico hispano-americano a fines del siglo XX”.
Por: Ángel Vivas
Tomado de: El Mundo
29 de junio de 2017

Ligada al legendario grupo Orígenes, en el que descollaba Lezama Lima, y conocida en España, donde obtuvo el premio Reina Sofía, sobre todo como poeta, Fina García Marruz es también una aguda y penetrante ensayista. En esa faceta llega ahora a España (no en persona, sus 94 años no le facilitan salir de Cuba), como autora del ensayo Quevedo (Huso Editorial), que poco o nada circuló por aquí cuando lo sacó Fondo de Cultura Económica a principios del nuevo siglo.

Como una pensadora cabal, una inteligencia viva y despierta, ya no sólo de la poesía y de la literatura sino de la lengua, define el crítico mexicano Adolfo Castañón a esta escritora que asistió con admiración a las clases y conferencias que María Zambrano dictó en Cuba en los años 40, sintiéndose desde entonces muy cercanas ambas mujeres. Castañón califica el libro ahora publicado de deslumbrante y lapidario, una obra "de las más ambiciosas y significativas entre las producidas por el ensayo crítico hispano-americano a fines del siglo XX". "No es sólo una lectura histórica y cultural de Francisco de Quevedo", añade el crítico en su obra América sintaxis, "sino una plástica y rotunda recreación de sus adentros, sus íntimas conjunciones y viscerales disyunciones. En esta obra, Fina García Marruz sabe acercarse a Quevedo y a su paisaje -es decir, a Góngora y a Cervantes, a Gracián y a Lope- con un dominio y una familiaridad singularísima, como si Fina García Marruz estuviese salvando a Quevedo y a su Siglo de Oro por dentro y comprendiéndolos plenamente, es decir abrazándolos con el pensamiento".

De su libro dice la propia García Marruz que "bien pudo llamarse este ensayo Relectura de Quevedo, ya que la primera la hicimos en la adolescencia, y fue tan fulminante, que no creímos necesario repetirla; leerlo por segunda vez, sería verlo ya menos". "Fue sólo en ocasión de que se nos pidiese un trabajo para la Revista de la Universidad, con motivo del cuatricentenario del poeta, que volví sobre sus textos", añade. "Los bienamados sonetos, primero, luego, su prosa, que en verdad no acabé de recorrer del todo nunca, atestada como la veía de sustancia. A manera de la hostia, su palabra estaba entera en cada parte".

"Y leyendo, y anotando, fueron creciendo en desmesura estas páginas, y se nos pasó el tiempo en que debía ser entregado el trabajo, para que entrase en el límite fijado por el año de su centenario", sigue diciendo la autora. "Pero traspasar un límite no parece la peor manera de rendir homenaje a este apasionado que los transgredió todos. Mantuve así el título original Quevedo en su centenario para dejar constancia de esta versión distinta que cada centuria entrega de un poeta, como prueba mayor del fuego que así las resiste. Pasado ya demasiado tiempo de estas eventualidades, no me ha quedado sino llamarlo sencillamente Quevedo, a sabiendas de que no puede pretender abarcar al que, por ventura, permanecerá siempre inabarcable".

Este Quevedo nos trae, pues, una faceta de García Marruz inseparable de su obra poética, aunque su temprana labor de crítica y ensayista, repartida en revistas y obras colectivas, no apareciera reunida en un libro propio sino hasta 1986. Casada con el poeta Cinto Vitier y cuñada del también poeta Eliseo Diego, todos figuras fundamentales de las letras cubanas, Fina García Marruz y su familia de artistas son una institución en la isla. Coincidiendo con la presentación del libro, su hijo José María Vitier, compositor e intérprete, ofreció un recital de sus propias obras al piano.